Mi Historia

Ya desde niña me llamaba mucho la atención la belleza de los colores, formas en toda su expresión y no solo mirar y gozar, sino crear las cosas con mis manos.

Nací año 1975 en Zhytomyr, Ucrania y crecí en una familia sencilla trabajadora con los valores familiares y de disciplina donde ambos papas eran talentosos, mi mama excelente modista y mi papa paleta con premios importantes por su trabajo.
Entonces tenía muy pocos juguetes y jugaba con las flores, hacia muñecas de ellas, coronas, collares. Cuando crecí un poco y podía tocar la máquina de coser, creaba la ropa para mi única muñeca grande que me compró mi abuela para mi cumpleaños.
Todo lo que veía con mis ojos lo quería transformar en lo más bello. Hacia las cortinas de las revistas con estas casas tan bonitas, cocinaba y decoraba los pasteles para las fiestas, aprendí tejer para poder llevar los jerséis de moda.
Mi mama siempre me decía que tenía que haber nacido en una familia rica con mis aspiraciones. Era muy buena estudiante y deportista y esperaban de mí que vaya a estudiar a la universidad la economía, pero yo escogí ser profesora con los niños de 3 a 7 años. Los amaba, sentía que es lo más valioso que puede suceder a un ser humano que es dar la luz a un bebe y desarrollar lo en armonía encontrando su máximo potencial jugando, experimentando y también tenía misión de descubrir otras maneras de educación no tan estrictas como he vivido en mi casa. Cuando me casé y tuve mi hijo Vladislav con 23 años aprovechando la baja por maternidad estudie 1 año de peluquería justo antes de venir a España y también era muy buena. En fin… sabía que he tenía talento para las actividades manuales.
Cuando llegué a Blanes año 2001 para trabajar una temporada por circunstancias decidí quedarme aquí y darme una nueva oportunidad de vida y mejor futuro para mi hijo, entonces mi país estaba en una fuerte crisis. Aquí me enamoré del mar, he descubierto la gente muy amable, abierta, no les importaba que marca llevo la ropa o que estatus social tiene mi familia. Tenía 26 años, se me despertó un hambre por aprender y encontrar empleo por lo que soy capaz de hacer por mi misma y sin los “enchufes”. Fue duro empezar de cero sin saber idioma, ni poder convalidar mis estudios, pero mis amigos, mi entusiasmo, amor por las personas y mi persistencia me ayudaron a crecer hasta donde estoy ahora.
Año 2006 empecé a trabajar en la galería de Arte con mi pareja y su socio. Estaba formada a base de cursos, trabajaba solo por las tardes, no me sentía cómoda de no aprovechar las mañanas y deseaba aprender una profesión. No podía aprovechar la peluquería porque me salió la alergia de los tintes en las manos y la educación infantil tampoco por imposible en aquel momento de obtener el nivel C de catalán y disponibilidad de tiempo. Empecé a buscar que es lo que podía estudiar combinando con mi trabajo. Un día Carles, mi pareja que me apoyaba en todo y veía mis capacidades muchas veces más que yo, me presento un hombre que me hablaba de estudiar en Barcelona el oficio de joyero. Para mí era chocante, ya que ni siquiera tuve una joya de oro hasta el día de mi boda, era todo un lujo para mí tan solo tocarlo con las manos.

Fuimos un día a la escuela de JORGC de Barcelona, nos enseñaron las aulas, el taller, explicaron en que consiste la formación y aunque me asustaba como podría pagar todo lo que necesitaba, se me hacía fascinante poder entrar en este mundo y me matriculé.
Me acuerdo de la emoción después de hacer y pulir mi primer anillo, me sentía mago.
Ahí descubrí la gente maravillosa: profesores, compañeros, dirección. Nos apoyamos y compartimos las ideas constantemente. Es un oficio de concentración y precisión máxima, de esfuerzo, paciencia y creatividad. Como la cosa curiosa, el 80% de toda escuela éramos del signo Acuario:) El primero año de estudiar gané un premio público en el concurso de FAD Barcelona, fue inesperado y muy motivador para mí. La suerte que tenía es que ya desde las primeras joyas que hacia como ejercicio podía mostrar en la Galería de Blanes donde trabajo.
Con algunos Artistas hicimos el trueque o ellos me hacían un encargo. También podía escuchar las opiniones de las personas que veían mi trabajo. Con paso del tiempo entendía que tengo no solo buenas manos sino también la creatividad desbordante, me identificaba con muchos artistas por mi forma de ver las cosas y espíritu. Entonces mi vida se divide en dos partes: por las tardes a la galería soy la que organiza, gestiona las cosas y procesa los datos y resto del tiempo mí orden es el caos visual (herramientas, dibujos, materiales, texturas, joyas a medias, otras acabadas…) En cuando acabe mis estudios la crisis ha castigado fuerte el nuestro sector, entonces decidí experimentar mi parte artística y practicar las técnicas aprendías de la joyería. Sin darme cuenta pasaron 13 años desde que he entrado en el mundo oficio de joyería.
Encuentre mi identidad artística con este logotipo que parece una mariposa, pero en realidad es una perspectiva de un anillo que refleja mi espíritu espontáneo, libre, creativo lleno de amor por las personas, por la naturaleza, los colores, formas y texturas.


Quizá un día encuentre un socio o tenga circunstancias de aventurarme vivir de ello, pero de momento es un sector muy castigado con una competencia brutal que para la CREATIVIDAD es asfixiante.

Doy las gracias a todos y a todas los que confiáis en mis creaciones, me hace sentir VIVA creando. Es algo que uno no escoge, sino que se manifiesta desde dentro y supongo que uno nace con ello.
Me siento feliz y un poco mago viendo alguien llevar mi joya.
Sigo aprendiendo y creando joyas que tengan sentido sea para una ocasión especial, por su concepto o por el valor energético que representa cada material que utilizo.


¡Cuéntame tu idea 
Hasta siempre!!